viernes, 8 de febrero de 2013

Michael Caine, o la curiosa invisibilidad de lo ubicuo (Parte I)



Es posible que me haya excedido en el título, que suena demasiado grandilocuente para lo que realmente quería contar con este texto. Quizá por una cuestión generacional o quién sabe por qué, crecí con una enorme cantidad de apariciones de Michael Caine en las películas que aparecían a mi alrededor. Y como sabe todo aquel que haya tenido una carpeta en su época del instituto y amigas dispuestas a escribir en ella grandes verdades, parece que nunca valoras algo mientras lo tienes cerca. Así pues, lejos de querer hacer una elaborada tesis sobre la trayectoria, método, etc, del citado Michael Caine, voy a intentar rememorar las intervenciones del actor británico que haya podido contemplar en alguna ocasión, si la memoria me da para ello, claro.


ALFIE
Título original : Alfie
Año : 1966
Duración : 113 min.
Director : Lewis Gilbert
Guión : Bill Naughton
Reparto : Michael Caine, Shelley Winters, Millicent Martin, Julia Foster, Jane Asher, Shirley Anne Field, Vivien Merchant, Denholm Elliott, Alfie Bass, Graham Stark, Peter Graves

Casi la versión “amable” (sin serlo tampoco en demasía) de Sábado noche, domingo mañana (película seis años anterior con un excelente Albert Finney), ese tono un tanto mas intrascendente termina haciendo mas dura la película. Alfie habla a cámara, te da una cierta proximidad, y como todos los demás, te resulta un tipo simpático y te embauca. Pero el desarrollo de los hechos te muestra que es un caradura caprichoso y egoísta que esgrime hasta muy el final una insensibilidad preocupante. Son palabras mayores pero… Resultar tan simpático al público pese a lo repulsivo de tus actos en pantalla está a la altura de poca gente. Recordemos a Cary Grant, por ejemplo, muy capaz de convertir a criminales de distinta ralea en gente a la que invitarías a otra copa para echar un rato más con él. Por cierto, al estreno de Alfie  fue Paul McCartney como novio de una de las actrices, la pelirroja Jane Asher.

HISTORIAS PELIGROSAS
Título original : Pulp
Año : 1972
Duración : 95 min.
Director : Mike Hodges
Guión : Mike Hodges
Música : George Martin
Reparto : Michael Caine, Mickey Rooney, Lionel Stander, Lizabeth Scott, Nadia Cassini, Dennis Price, Al Lettieri

Un escritor de novela policíacas (su título original es Pulp) es reclamado para escribir la biografía de un hombre poderoso con una reputación y unas costumbres llenas de sospechas. Apenas llega a su destino, se ve involucrado en una trama con la que debe pelearse para no verse superado por ella. El esquema de la historia resulta bastante interesante, pero encontré la narración tan deslavazada que a partir de un determinado momento costaba seguir la película porque había dejado de interesarte. Pese al buen trabajo de Caine, esperaba que las apariciones de Mickey Rooney y de Lizabeth Scott (Magnífica en Callejón sin salida, con Humphrey Bogart) aportaran algo, pero ni con esas la película se sostiene mas allá de algún momento interesante y un par prometedores. George Martin, el mítico productor de los Beatles, se encargó de la banda sonora (si, los Beatles están en todas partes, por algo será).
  
LA HUELLA
Título original : Sleuth
Año :1972
Duración : 138 min.
Director : Joseph L. Mankiewicz
Guión : Anthony Shaffer
Reparto : Laurence Olivier, Michael Caine

Son casi dos horas compartiendo plano con Sir Laurence Olivier, y un Laurence Olivier ya mayor, que como dice el refrán, sabe más el diablo por viejo que por diablo. En esa especie de lucha generacional entre el senecto y el incipiente, ambos actores salen bastante mejor parados que sus personajes, pero replicar a un tótem del cine y el teatro y tocando registros bastante distintos dentro de la misma película (desde la intriga al humor) y salir del trance aunque sólo fuera de manera correcta, es como para permitirte mas de una palmada en el hombro y que se te hinche un tanto el pecho de orgullo. Añadir que la música es del célebre y televisivo John Addison, autor de la popular sintonía de Se ha escrito un crimen.
  
UN DETECTIVE CURIOSO
Título original : Peeper
Año : 1975
Duración : 87 min.
Director : Peter Hyams
Reparto : Michael Caine, Natalie Wood, Kitty Winn, Michael Constantine, Thayer David, Timothy Carey

Una parodia tan refinada de esas clásicas cintas de cine negro, que resulta una excelente revisión del género, aunque a Caine se le note quizá en exceso su flema británica. Quizá por ello cobre lo que cobra. Como detalle curioso, los créditos los cuenta un invitado especial que no voy a revelar, pero que es tremendamente apropiado.


CALIFORNIA SUITE
Título original : California suite
Año : 1978
Duración : 103 min.
Director : Herbert Ross
Guión : Neil Simon.
Reparto : Alan Alda, Jane Fonda, Maggie Smith, Michael Caine, Walter Matthau, Richard Pryor, Bill Cosby, Elaine May

En esta película de historias ligeramente relacionadas, basada en la obra de Neil Simon, tenemos una pareja de la que el cine británico puede sentirse tremendamente orgulloso, la formada por el señor Caine y la excelente Maggie Smith. El resto del reparto también tiene un nivel mas que notable, aunque para mi gusto, sólo Walter Matthau está tan bien como ellos. De hecho, dentro de esta comedia con tintes dramáticos, quizá la historia mas interesante, mas compleja y mejor llevada es la de Caine y Maggie Smith (Matthau está impresionante en la suya, aunque es sobre todo un pequeño divertimento cómico, igual que la protagonizada por Bill Cosby y Richard Pryor, mientras que Alan Alda y Jane Fonda presentan unos personajes muy carismáticos con un conflicto muy interesante, y quizá por ello la historia queda coja, parece inconclusa). Citar como curiosidad que Maggie Smith y su personaje están nominados al Oscar,pero sólo una de las dos lo consiguió.

EVASIÓN O VICTORIA
Título original : Victory
Año : 1981
Duración : 116 min.
Director : John Huston
Reparto : Sylvester Stallone, Michael Caine, Max von Sydow, Pelé, Ardiles, Daniel Massey, Bobby Moore

Que no te guste el fútbol es algo muy respetable, pero no una razón para desdeñar esta película de John Huston. Ojo a las historias en las que se inspiró (recomendamos para ello el documental de la BBC Fútbol y fascismo), verdaderamente dramáticas. La Alemania nazi pretende humillar futbolísticamente a Inglaterra y al resto de Europa enfrentándose a un combinado de desnutridos jugadores bajo la dirección de Michael Caine. Quizá la manera de resolver la película es difícilmente comprensible para un profano, sin embargo, pese a que no resulte realista, hay antecedentes en la realidad (y honremos así la memoria del gran jugador Matthias Sindelar, que celebró sus goles con la elástica austríaca frente al palco de Hitler). Tremenda la dignidad que desprende Caine durante toda la película, frente a los militares nazis con los que debe negociar. Uno ve reflejado en Michael Caine a esos Stanley Matthews, Matt Busby, Bobby Charlton o Bill Shankly.


LÍO EN RÍO
Título original : Blame it on Río
Año : 1984
Duración : 100 min.
Director : Stanley Donen
Reparto : Michael Caine, Demi Moore, Michelle Johnson, Valerie Harper, Joseph Bologna

Stanley Donen, simple y llanamente, es el director de Cantando bajo la lluvia y Charada. Si la 1ª es un mito del cine, la 2ª es casi una entelequia. Así pues, protagonizar la última película que dirigió este señor es algo que en un curriculum queda como para que otros actores tengan que cuadrarse ante ti. Caine vuelve a dirigirse directamente al público para contarnos con cierta ternura cómo le sobrepasan los acontecimientos a este entrañable calzonazos. Maravilloso el momento en el que cuenta la anécdota del intercambio de correspondencia con aquella novia. Por momentos me recordó a lo que años mas tarde sería Maridos y mujeres, de Woody Allen, y no es raro pensar que alguna incidencia tendría esta película en el genio de Brooklyn, porque no mucho después, incorporaría a Caine al reparto de una de sus películas mas memorables en un papel algo similar al de Lío en Río.



LOCA JUERGA TROPICAL
Título original : Water
Año : 1985
Duración : 115
Director : Dick Clement
Guión : Dick Clement, Ian La Frenais, Bill Persky
Música : Mike Moran
Reparto : Michael Caine, Valerie Perrine, Brenda Vaccaro, Leonard Rossiter, Billy Connolly, Alfred Molina, Dennis Dugan, Chris Tummings, Jimmie Walker, William Hootkins, Alan Shearman, Eric Clapton, George Harrison, Ringo Starr

Película poco conocida y reconocida, que se produjo al amparo de la Handmade Films que fundara el recordado George Harrison (los Beatles de nuevo) para sacar adelante esa obra magna que es La vida de Brian. A mi juicio muy injustamente, porque es una comedia delirante, divertida y con puntos tan extravagantes que merece la pena prestarle una cierta atención. La situación de partida, en esa isla caribeña, colonia británica, ya resulta de por si llamativa. Mejora la película según te vas introduciendo en la dinámica de la pequeña y peculiar población y hay hallazgos como el personaje de Bill Connolly. Caine ejerce de hilo conductor en medio de un pequeño pero maravilloso caos con número musical incluido que no hay que perderse. Mi recomendación es buscarla y acogerla, porque una película maltratada como esa luego puede revelarse como muy agradecida.

DULCE LIBERTAD
Título original : Sweet Liberty
Año : 1985
Duración : 107 min.
Director : Alan Alda
Guión : Alan Alda
Reparto : Alan Alda, Michelle Pfeiffer, Michael Caine, Lillian Gish, Bo Hoskins, Lise Hilboldt, Saul Rubinek, Lois Chiles, Linda Thorson

Alan Alda escribe y dirige esta comedia coral con un reparto excelente sobre un historiador cuya novela sobre un suceso producido en su pueblo sufre el desgraciado destino de estar a punto de convertirse en una película de Hollywood. Por el mentado pueblo, nada que ver con el previamente comentado de la película Water, desfilarán una serie de personajes que vienen a unirse a los habitantes del pequeño pueblo. Es una película amable y entretenida en la que Michael Caine no resulta nada amable, pero si entretenido. Su personaje tiene ciertos puntos en común con el que interpretará mas tarde en Sin pistas, un actor vanidoso y con motivaciones poco virtuosas aunque si muy exacerbadas. No es un clásico, pero si una película que se deja ver, buen ejemplo del cine de su época pero sobre todo, una forma estupenda de disfrutar de actores tan estupendos como el propio Caine, Alda, Michelle Pfeiffer o el desaparecido Bo Hoskins.



HANNAH Y SUS HERMANAS
Título original : Hannah and her sisters
Año : 1986
Duración : 106 min.
Director :  Woody Allen
Reparto : Woody Allen, Mia Farrow, Michael Caine, Barbara Hershey, Dianne Wiest, Max von Sydow, Carrie Fisher, Lloyd Nolan, Maureen O'Sullivan, Sam Waterston, Daniel Stern

Si Mankiewicz, John Huston o Stanley Donen no eran ya demasiados, aquí Caine se pone a las órdenes de uno de los directores mas geniales que ha dado la historia del cine (y esto, vuelvo a dejar claro, como todo el resto de lo aquí escrito, es criterio propio). El personaje que aquí interpreta Caine vuelve a ser un hombre maduro superado por las circunstancias de sus propios instintos. Una comedia coral en la que el reparto entero hace una gran labor.


Aquí debo hacer un pequeño receso, pues me he extendido considerablemente y aún no he llegado más allá de la década de los 80. Pero a bote pronto, en una revisión de sus trabajos (que no supera ni el diez por ciento del total) nos encontramos géneros bien distintos (incluso enfoques muy diferentes del mismo género) y figuras con enorme trascendencia dentro de la historia del cine. 

Quizá Caine no tenga la enormidad de recursos de gente como Robert de Niro o Al Pacino, pero dentro de su cierta economía expresiva, posee a mi juicio una cualidad que lo hace único dentro de los ámbitos en los que ha desarrollado su carrera, y es la capacidad (muy propia de los actores del cine clásico) de llevarse a los personajes a su terreno, y en ese terreno su elegancia y su tablas siempre los dotan de ese carisma que hace que se congracien inmediatamente con el espectador. Muy probablemente eso ha jugado muy a su favor creando esa sensación indisoluble que te lleva a relacionar su nombre con la idea de que si aparece, la película no debe estar mal. El señor Michael Caine es un arma poderosa. 

















lunes, 11 de junio de 2012

Estreno de Leo und Nora en el festival de cortos de Rodinia
















El pasado jueves día 7 de junio de 2012 tuvo lugar el estreno del corto de Alex Hernández "Leo y Nora" del que hablamos en entradas anteriores. El estreno se produjo en el marco del 4º festival de cortos de Rodinia, entrando en competición. Recordemos que en la edición anterior de este mismo festival, el corto de Alex Mineralex "I'm dreaming of a pink rabbit" (en el que también hizo uso de la técnica del stop motion, tan de su gusto) ya resultó galardonado con el premio de Valladolid, al ser un corto realizado íntegramente por un vallisoletano. 

Esta es la relación de cortos que se exhibieron esa tarde noche : 


- "Manos Libres" Jesus Martinez Nota ,

- "Una flor en Recepción " Marta Parreño,

- "Goodbye" Javier Carballo ,

- "Leo y Nora " Alex Hernandez ,

- "Room" Fernando Franco ,

- "Unfarewell" Ainhoa Menendez ,

- "Señales" Jose Angel Lazro ,

- "The Magic box" Alvaro Ramos

- "Profesor Broffman" David Macián.

- "Tabule" Richard Garcia

"Leo y Nora" apareció en octavo lugar en la cronología de exhibición, rondando las doce menos cuarto de la noche. Alex Mineralex, flemático como de costumbre, acudió al estreno acompañado por el elenco protagonista y se vio respaldado por varios amigos y colaboradores. Afirmó no sentirse nervioso y permaneció sentado  mientras recibía el aplauso de la concurrencia tras el visionado de los poco mas de ocho minutos que duraba su recién estrenado cortometraje.

 

Recordemos que la principal premisa del festival de cortos de Rodinia, que no tiene un lugar de exhibición fijo, es la difusión de las obras, así pues, exhortamos a la gente a que acuda a las proyecciones en tanto en cuanto les sea posible. Deseamos, pues, mucha suerte a Alex, Leo y Nora en el festival de cortos de Rodinia, del que pronto se conocerá el resultado final. 


 




lunes, 28 de mayo de 2012

Nueve apuntes sobre El crepúsculo de los dioses



1. Los automóviles. Joe Gillis (William Holden) llega hasta la casa de Norma Desmond huyendo de dos hombres que pretenden embargar su coche por falta de pago. Mientras lo esconde en el garaje, encuentra el Isotta-Fraschini de Norma Desmond (Gloria Swanson). Hay un cierto paralelismo entre el auto y su dueña. Ambos parecen abandonados, aunque intentan mantenerse a punto por si la ocasión lo requiere. También presentan un cierto aire de decadencia, del exceso de tiempos pasados, que choca brutalmente con el desolador panorama que se muestra en el filme. 

Es reseñable también que Gillis huye intentando conservar su coche, para acabar perdiéndolo, quedando irremisiblemente unido al Isotta-Fraschini, como sucede con su carrera de guionista y con la propia Norma Desmond. Incluso, en el momento en el que, durante la fiesta de nochevieja, decide largarse, le cuesta enormemente encontrar otro medio de locomoción que lo lleve bajo el temporal. Ambos, auto y dueña, permanecen bajo el intensivo y meticuloso cuidado de Max, el mayordomo (Erich Von Stroheim), y sin embargo… La Paramount aun considera tener sitio para el Isotta-Fraschini, pero no para Norma Desmond.





 2. La piscina. Se podría decir que para El crepúsculo de los Dioses es tan importante o mas que el piano Sam de Casablanca. Es donde comienza y se inicia la película. La escena inicial (que originalmente se desarrollaba en la morgue y fue descartada por resultar cómica) fue rodada sumergiendo un espejo en la piscina, para poder grabar el cadáver de Gillis desde abajo, sin necesidad de sumergir la cámara.






Cuando el guionista llega a la casa, ese símbolo de lujo que tanto ansiaba para si mismo, está habitada por las ratas. Es en esa misma piscina, ya debidamente reparada y llena de agua, cuando observamos una estampa marcadamente familiar. Gillis ya asume con total naturalidad su papel dentro de ese entorno. Se ha adaptado a ese escenario y ese escenario a él. Es en esa misma piscina que muestra a Betty Schaefer (Nancy Olson) mientras la despide mientras le extiende la invitación a utilizarla algún día.



Curioso detalle también el que precisamente encienda la luz de la misma, olvidando luego apagarla, lo cual quizá facilitó a Norma Desmond hacer blanco, al igual que contemplar luego el cadáver flotando. Se comenta que entre los diálogos de ese arranque descartado, se decía “Yo también fui encontrado en una piscina, pero no me ahogué. El agua entró por tres agujeros que yo no tenía”, pero no puedo confirmar este dato.



3. Los focos y espejos. Forma parte de la esencia de este filme. Norma Desmond reacciona cada vez que pasa por delante de un espejo o nota que algún tipo de luz artificial de cierta potencia la alumbra. Especialmente poético es el momento en el que el viejo iluminador la reconoce y dirige su foco hacia ella, guiando a todos los viejos figurantes a reverenciara la antigua figura del celuloide, lo cual, no deja de ser un gesto un tanto patético, pero no por ello menos entrañable. 


 Luces y espejos son prácticamente el espíritu de la película, que al fin y al cabo, no es otra cosa que el espejo de lo que fue un Hollywood que cambió bruscamente en poco tiempo, y olvidó todo lo que se quedó lejos del foco, a igual que de esa vanidad que fue tan característica de las estrellas de la época. Tanta egolatría suele provocar una inclinación a la aversión hacia el personaje de Norma Desmond, sin embargo, como apunta Cecil B. DeMille, Norma era una persona viva, inteligente, pero no es fácil soportar toda esa adulación las 24 horas del día. Y mucho menos, que después te la arrebaten tan cruelmente.


4. El vampirismo. En el momento en que Gillis entra en la casa por primera vez cabe la comparación con ese preludio de la novela de Bram Stoker llamado El invitado de Drácula. La solemnidad de Max el mayordomo (Erich Von Stroheim) y el malentendido sobre su identidad, provoca una cierta sensación de desasosiego. Pese lo característico del cadáver, la conversación sobre cómo debe ser el ataúd hace mas por apoyar esta teoría que por rebatirla. Si a este unimos la tétrica interpretación al órgano de Max, que tanto disgustaba a Gillis, o incluso algunas miradas y gesticulaciones de Norma Desmond (como por ejemplo, la que cierra la película) propias de Bela Lugosi, parece poco probable que podamos negar tal conexión.

 Y va mucho más allá de lo meramente estético. Como el antiguo príncipe rumano, Norma Desmond busca la ayuda de un invitado al que hospeda con la intención abrirse camino entre nuevas masas para recuperar un poder y una grandeza que perdió en su confinamiento, y empieza por vampirizar al recién estrenado esbirro (mas en la versión fílmica del mito de Drácula que en la novela, ciertamente), que es el mas reciente pero no el único, como demuestra la presencia de Max el mayordomo. Es, ciertamente, un vampirismo que reacciona de manera totalmente opuesta al tradicional ante la luz, pero que igualmente deja dos opciones : Unirte o perecer. Por último, apuntar una curiosidad. Tanto el vampiro como las viejas glorias del cine que se reúnen a jugar a las cartas en la casa comparten el dudoso honor de haber sido dados por fallecidos cuando la realidad es bien distinta. Ambos son, en definitiva, no muertos.




5. Las puertas. La vieja mansión de Norma Desmond, igualmente pasada de moda, como comenta Gillis al primer vistazo, es un cúmulo de fascinantes detalles a cada cual con mayor interés. Pero quizá sería oportuno poner un especial énfasis en que en esa vieja fortaleza de la que parece imposible salir, no hay ninguna puerta cerrada, y sin embargo, son otros los factores que impiden abandonarla. Por precaución, los pomos de las puertas han sido arrancados, lo cual crea no ya sólo una sensación de falta de privacidad, si no en algunos casos, hasta de indefensión. Y más fascinante aun es la puerta de entrada a la casa, ese enrejado más metafórico que real. 



No parece existir un problema real que impida abandonar la casa, y sin embargo lo hay (aunque sea un reloj que se engancha con la cerradura). Por estas consideraciones, que Gillis decida acompañar a Nancy a la puerta y ser él y no Max quien la ayude a abandonar la casa, resulta especialmente significativo. Tampoco podemos olvidar, aunque no pertenezcan a la mansión, las puertas de la Paramount, quizá tan suyas como las de su propia casa al fin y al cabo. La vieja “obsesión” del maestro Lubitsch toma en la obra de su alumno una enorme relevancia.






6. Max, el mayordomo. Erich Von Stroheim da vida en este filme a un mayordomo inquietante, pero que a lo largo del desarrollo de la acción, lo resulta aun en mayor grado. Si en un primer momento sorprende la naturalidad con la que recibe a Gillis, hasta el punto de asegurar que se le estaba esperando hacía tiempo, acto seguido induce a sospechas su mirada, siempre fría y escrutadora. Apenas parece humano, quizá por la imperturbabilidad con la que asume la extravagancia de su señora, o quizá por su imperturbabilidad a secas.

  

Cabría interpretar como lealtad la preocupación la diva (resumida perfectamente en la frase “puede usted hacer lo que quiera, pero le ruego que no se entere la señora”) hasta el extremo de colaborar activamente en mantener la mentira. Hacia el final, nos damos cuenta de qué hay detrás de Max, el mayordomo. Uno de los tres jóvenes directores de cine más prometedores, junto a Griffith y a DeMille, y sobre todo, su primer marido. Ese mismo primer marido que ha tenido que adecentar el que fuera su cuarto para que lo ocupara (amen de otros menesteres) un guionista incapaz de encontrar trabajo, y que vuelve a su antigua tarea para dirigir las cámaras en el canto del cisne de Norma Desmond (cabe recordar que la expresión “canto del cisne” en inglés es “swan song” y Swanson es el apellido de la actriz que da vida a Norma Desmond) en su caricaturesco y siniestro descenso por la escalera. Por lo común, tenderíamos a pensar que ama y criado están igual de locos, pero habiendo dos personas no ya de acuerdo, si no total y apasionadamente convencidas de la legitimidad de su causa, cabe la duda de si no tendrá razón Norma Desmond, que en verdad ella es grande y son las películas las que se han hecho pequeñas. Como curiosidad, Von Stroheim y Gloria Swanson fueron marido y mujer en la vida real, y precisamente la dirigió en la película que visionan en el salón.


7. Los ojos de Norma Desmond. Hablar del personaje de Norma Desmond podría dar para mucho y este texto ya está siendo mucho menos somero de lo que planeaba inicialmente. La mirada de Norma Desmond está muy alejada de la de cualquier otro mortal. No sólo percibe otra realidad, si no que la transmite e hipnotiza. No es que ese influjo llegue a convencerte, si no que te demuestra que ese mundo que la veneraba quizá no exista ya, pero está claro que en algún momento existió.

Es, además, una muestra de la excelente interpretación de Gloria Swanson, la cual, tras la inicial sorna con la que se recibió su excesiva y sobreactuada interpretación, respondió diciendo que Norma Desmond es una diva del cine mudo, y en el cine mudo se actuaba así. 




No le faltaba razón, y como señala mientras se recrea viéndose a si misma, son sus ojos una de sus armas de interpretación mas poderosas. Es bastante habitual la queja que la propia Desmond eleva sobre los diálogos en las películas, y es mas curioso si tenemos en cuenta que a Wilder se le consideraba en algunos círculos “excesivamente literario”. Así pues, dejemos que la mirada se exprese ella sola sin más palabras al respecto.











8. El mono. Que aparezca un mono en una película siempre suele ser algo digno de mención, que duda cabe, pero en este caso vamos a señalar que tiene mas razones para ser destacado que de costumbre. El retrato de una figura endiosada por el gran público, que vive lejos de la realidad enclaustrada en una lujosa mansión nos puede retrotraer a muchas celebridades, seguramente, pero… ¿Cuántas de esas celebridades tenían por mascota un mono con tratamiento no ya de ser humano, si no de ser humano adinerado? Quizá no en el momento en el que vemos al primate por primera vez nos acordamos de Michael Jackson, pero meditando, después de la película, es imposible no evitar hacer una relación, aunque esta sea muy superficial. Evidentemente por cronología es imposible que Wilder trazara el paralelismo con Jacko. Más posible es que este surgiera en la cabeza de determinadas personas, otorgando al difunto rey del pop a lo mejor un status inadecuado, o quizá que el genio de Billy Wilder planteara una situación tan fantástica que finalmente la vida imitó al arte. Considerando mas factible esta segunda, no habremos de decantarnos por dar por cierta ninguna al no conocer si no de manera superficial e inexacta la circunstancia del desaparecido músico.


9. El cine. Y es lo más maravilloso de la película. Meditando sobre los cameos que se producen, llegas a pensar que el principal cameo es el del cine haciendo de si mismo. Es una película de gente que hace o ha hecho cine, y de lo que trata en esencia es de seguir queriendo hacer cine, de cómo se hizo, de cómo se quiso hacer. Como ya citábamos antes, Gloria Swanson y Von Stroheim interpretan a un matrimonio fracasado de una actriz y su director, habiéndolo sido ellos mismo en la vida real, y contemplando una de sus obras comunes. 



Tenemos a Cecil B. DeMille siendo filmado en el set de rodaje de una de sus películas (Sansón y Dalila, si no recuerdo mal). Tenemos a Búster Keaton e incluso un cameo de la propia Paramount Pictures. Parece que El crepúsculo de los dioses no fue excesivamente bien recibida en su momento dentro del mundo del cine. Mary Pickford rechazó el papel espantada, y su argumento fue tomado como un ataque a Hollywood.



Quizá sea así, pero una vez la película ha dejado poso, cuando te vas olvidando de algunos detalles, te queda en la memoria cómo Von Stroheim dirige las cámaras del noticiero para esa última vez de Norma Desmond, pese a todo, un instante de tremenda reverencia al cine, al lema “el espectáculo debe continuar”. Y es precisamente en esa forma de amar al cine donde vemos mas de Billy Wilder, ese romántico desencantado capaz de hacer una declaración de amor intenso y profundo enumerando tus defectos mas flagrantes.